De manera exitosa, grupo médico de Cali implementó tratamiento contra el COVID-19

El estudio se practicó en un grupo de 254 personas adultas mayores del Hospital Geriátrico y Ancianato San Miguel.

En diálogo con La Hora del Regreso el doctor Alberto Concha, investigador epidemiólogo explicó que: “cuando llegó el brote al ancianato se hicieron pruebas y 59 dieron positivo, decidimos hacer tres estrategias, la primera, la detención rápida de los casos, segundo el seguimiento terapéutico con Ivermectina y Nitazoxanida, antivirales que son también antiparasitarios y le añadimos una dosis muy pequeña de Aspirina para evitar la formación de coágulos de sangre”.

De las 59 personas que dieron positivos dentro del ancianato, ninguno tuvo que ser trasladado a un hospital y ninguna persona murió.

El rango de edad de las personas a las que se les aplicó el tratamiento está entre los 55 y 102 años.

Según Concha, estos resultados fueron muy positivos debido a que según las estadísticas, las personas mayores son las más afectadas por el Coronavirus.

Sin embargo, la Secretaría de Salud Pública de Cali recomienda el uso del fármaco con fórmula médica.

“Aprendimos que debemos autocuidarnos”

Este es el testimonio de Isabel Cristina Macías, coordinadora de Epidemiología, predicción de infecciones y seguridad del paciente de la Clínica CES.

Todo iba normal hasta que llegó la pandemia. A partir de marzo, las unidades de cuidados intensivos (UCI) subieron de 10 a 30 y se dedicaron a pacientes covid, mixtos y no-covid (de 10, 12 y 8 camas, respectivamente), debido a su alta tasa de letalidad. Suena sencillo decir “aumentemos camas de UCI”, pero no es así. Requiere equipos, personal, dinero y entrenamiento, porque es una unidad crítica y hay que estar encima de los enfermos. A parte de las UCI está el área de hospitalización, con otras 175 camas y una unidad de cuidado intermedio respiratorio, con 15 más.

Hasta marzo, la principal patología en vigilancia en salud pública fue por intentos de suicidio e intoxicaciones. Luego de la pandemia comenzaron a ser por covid-19. El pico máximo fue de 24 a 30 notificaciones (pacientes que ingresan como sospechosos) al día; ahora estamos entre 10 y 15 que les tomamos la muestra por coronavirus. A finales de julio y principios de agosto fue el pico de infectados por esta enfermedad. Muchas decisiones se tuvieron que tomar en ese momento. En esas fechas llegamos a tener 75 pacientes simultáneos, además de los enfermos de especialidades como cardiología, cirugía general, medicina interna u ortopedia.

Lo que queda después

Hemos aprendido varias cosas. Por un lado, siento que la pandemia nos ha enseñado a trabajar en equipo. El éxito en la atención de un paciente requiere trabajo articulado, más si es de UCI. Por otro lado, pudimos adelantarnos. Alcanzamos a ver cómo llegaba el virus primero a China, Europa, Norteamérica y, finalmente, a Latinoamérica, lo que nos ayudó a prepararnos mejor ante la crisis. De manera que, cuando llegó la ola, tuvimos que tomar decisiones rápidas que fueron efectivas.

Mirando las cifras, ahora conocemos que la letalidad en Antioquia es más baja que en el país –del 2,2 frente al 3,3 nacional–, por lo que sabemos que nos hemos preparado frente a las camas y los puestos de atención primarios. Además, hemos desarrollado capacidad de adaptación.

En el Comité de Crisis que hacíamos diariamente (hasta hace 15 días), analizábamos la covid-19 a nivel mundial, nacional, regional y local para tomar decisiones basados en indicadores. Así fue que subimos de 10 a 30 camas en UCI. También aprendimos más del autocuidado. Parece que nuestra labor es cuidar al otro y a veces se nos olvida que debemos proteger al personal de salud.

En la Clínica se han contagiado enfermeros, auxiliares, médicos y personal administrativo, quienes curiosamente fueron los primeros infectados debido a que el virus está circulando en la comunidad. De esta manera, aprendimos que el riesgo de enfermarse puede ser mínimo si se hacen todos los procedimientos de desinfección: lavado de manos, uso de mascarilla y elementos de protección personal, aislamiento. No obstante, también entendimos que, aunque apliquemos todas las medidas y disminuyamos el riesgo, siempre el virus va a existir; por lo menos, es lo que nos ha dicho hasta ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Lo pienso cada que me veo con mi esposo y mi hija, que tiene 10 años. Siento que las medidas drásticas de aislamiento pueden ser más traumáticas que efectivas. Desde que comenzó la pandemia tomamos medidas de precaución, pero nunca me alejé de ellos. Trato de que ella lleve una vida normal y le hago énfasis en el autocuidado. Sabemos que en algún momento tendrá que volver al colegio y hablar con sus amigos.

No sabemos hasta cuándo estaremos con el virus, dependerá del comportamiento de cada individuo el que no aumente el número de muertes. La experiencia y convivencia con él me ha enseñado que, aunque puede ser letal, son muchos más los recuperados. También tengo la certeza de que, aunque estoy en riesgo, no tengo temor.

Este ha sido el reto más grande a nivel profesional y personal. En seis meses hemos atendido más de 1.300 pacientes de los cuales 500 han dado positivo y 52, fallecido. Lo damos todo para ayudar a un paciente… aunque sepas que la vida siga, que tienes una hija pidiendo tiempo y un esposo que te espera.

Empresas de Medellín se unen para concederle beneficios a los médicos

Con el ánimo de exaltar la labor de los médicos en Colombia, que han enfrentado la pandemia por el COVID-19, varias entidades privadas, públicas, hospitales y la academia, se unieron en la estrategia “Pazciencia, un movimiento por los valientes”.

Esta se trata de una página web donde los ciudadanos podrán hacerle llegar mensajes de agradecimiento al personal de la salud, pero además estos mismos recibirán beneficios de las empresas que conforman la alianza. Theider y Melissa, dos médicos del programa cuenta sobre los retos de sus trabajos.

“El reto más grande es ser feliz con mi trabajo y hacer que las personas que lleguen, salgan mucho mejor”, contó el doctor Theider Serna.

“El reto más grande de mi trabajo es cada uno de mis pacientes y sus historias, todo lo que debo resolverles diariamente”, señaló la doctora Melissa Benjumea.

Entre las empresas participantes está Caracol Radio, entidad que se une al homenaje a los médicos con mensajes de esperanza en sus diferentes emisoras.

El país superó el millón de contagiados de COVID-19 en el último fin de semana

En el último reporte se confirmaron 8.166 nuevos positivos.

El país sigue siendo uno de los más afectados en el mundo por la pandemia y superó el millón de contagiados. En el último informe del Ministerio de Salud y Protección Social, entregado este martes 27 de octubre, se reportaron 8.166 nuevos casos, para llegar a un total de 1.033.218, divididos en los 32 departamentos del territorio nacional.

Respecto a muertes y recuperaciones, dicho informe de MinSalud arrojó 217 personas fallecidas y 8.838 recuperados. A la fecha, esta pandemia del COVID-19 lleva 30.565 muertos y 932.882 pacientes que superaron la enfermedad. En este momento hay 67.935 casos activos y 4.838.104 pruebas procesadas.

 

Distribución de coronavirus por departamentos

Bogotá sigue siendo la región de Colombia con más casos de coronavirus, las cifras llegaron a los 312.946 positivos. La Alcaldía de la ciudad dice que a pesar de esos contagios, también hay un alto porcentaje de personas recuperadas. Después de la capital del país, están los departamentos de Antioquia con 160.040 casos, Valle del Cauca con 79.944, Atlántico con 70.997 y Cundinamarca con 40.881.

Las dos regiones con menos afectación de COVID-19 son Vaupés con 1.063 casos y Vichada con 778.

Bogotá: 312.946
Antioquia: 160.040
Valle del Cauca: 79.944
Atlántico: 70.997
Cundinamarca: 41.082
Santander: 40.604
Bolívar: 32.302
Córdoba: 26.019
Cesar: 25.133
Meta: 21.848
Nariño: 21.323
Norte de Santander: 20.528
Huila: 20.776
Tolima: 18.280
Magdalena: 17.019
Risaralda: 16.606
Sucre: 15.319
Boyacá: 12.973
Cauca: 12.670
Caldas: 12.079
Caquetá: 11.036
La Guajira: 9.609
Quindío: 8.772
Casanare: 4.659
Putumayo: 4.294
Chocó: 4.154
Arauca: 3.125
Amazonas: 2.887
San Andrés y Providencia: 1.857
Guaviare: 1.380
Guainía: 1.116
Vaupés: 1.063
Vichada: 778

La crisis social en Colombia acentuada por la pandemia

Colombia es oficialmente el quinto país del mundo más afectado por el COVID-19 con más de 818 mil contagios y cerca de 26.000 muertes. Si a esto se suma los pronósticos negativos en materia de agudización de la pobreza y exclusión social nos aproximamos a una catástrofe inminente. Ante esta realidad, preocupa la actitud facilista del gobierno que culpa de todos los males al coronavirus. Sin embargo, la pandemia no ha hecho más que dejar en evidencia la enorme deuda del Estado en materia de derechos políticos, sociales y económicos con buena parte de la población.

En efecto, la crisis de la salud estalló con el coronavirus. Las EPS, concebidas como actores centrales en la atención integral, le han fallado al país en la detección y tratamiento del COVID-19. Los datos de la Procuraduría General de la Nación indican que a mediados de septiembre se contabilizaban cerca de 62 mil pruebas represadas con retrasos de hasta 30 días. Además, los pacientes que buscan atención se enfrentan al desafío de conseguir un diagnóstico y tratamiento oportuno en medio de un sistema fragmentado, disperso e ineficiente. La emergencia también puso en evidencia los efectos del robo sistemático de los recursos, el desmantelamiento de los hospitales públicos y el deterioro de la red de aseguramiento territorial. Esto ha generado dos consecuencias: por un lado, la Federación Médica Colombiana señala que se perdieron cerca de 8.500 camas en los últimos 10 años, cifra que en las condiciones actuales contribuiría a disminuir la presión de la emergencia; por otro, miles de pacientes han tenido que ser trasladados a otras ciudades e incluso fallecen alejados de sus familiares, algo totalmente inaceptable en un Estado Social de Derecho.

Tampoco se ha cumplido con los subsidios y mejoras en la situación laboral del personal de la salud que enfrenta la pandemia. A mediados de septiembre se contabilizaban 67 trabajadores del servicio sanitario muertos y 7.500 contagiados prestando el servicio de atención a pacientes, según cifras del Instituto Nacional de Salud (INS). Además, la Federación Médica Colombiana señala que el 80% de los médicos no cuentan con afiliación a aseguradoras de riesgos laborales, el 80% tiene dificultades contractuales, la carencia de insumos es evidente, y en no pocos casos enfrentan amenazas, constreñimientos para ejercer su labor y discriminación social.

Las imágenes de trapos rojos en las ventanas de casas y apartamentos demuestran el fracaso de la política social sustentada en subsidios asistencialistas. No se generó ningún avance en la reducción de la desigualdad: uno de cada siete hogares no tiene acceso a agua potable, apenas el 15% de los sectores más vulnerables cuenta con internet y uno de cada cuatro niños sufre de desnutrición. Los datos también muestran la inequidad territorial entre las capitales y los municipios periféricos. En estas condiciones, era predecible que en medio de la pandemia se acelerara el aumento de la miseria del 10% a 14%, y la pobreza de 29% a 34% entre 2019 y 2020, según cifras de la CEPAL. La mayor afectación será la de la clase media con una reducción estimada de 1,8 millones de personas. Por esta vía se perderá lo ganado en cobertura escolar. Al respecto, la UNESCO calcula que la deserción aumentará en 28% para los grados de enseñanza primaria, secundaria y media y en 18% en educación profesional. Lamentablemente, la pobreza golpeará con mayor rudeza a los municipios afectados por la exclusión, la violencia y las economías ilegales, alejando sus posibilidades de avanzar hacia la paz.

 

La respuesta del gobierno nacional ante la crisis ha sido lenta y sin una hoja de ruta integral. Se pasó de un escenario de cuarentena a una estrategia de “nueva normalidad” con la apertura de las actividades productivas, el discurso de la corresponsabilidad ciudadana en la reducción de los contagios y la compra de ventiladores para aumentar la capacidad de camas UCI. Luego de demoras en las negociaciones y las denuncias de la falta de claridad sobre la estrategia del gobierno para adquirir la vacuna contra el COVID-19, el presidente decidió incluir a Colombia en la alianza internacional COVAX para adquirir porcentajes específicos de este producto y firmó acuerdos con los laboratorios Pfizer y AstraZeneca. Mientras tanto, se discute la estrategia adoptada por Minsalud de disminuir el número de pruebas para detectar el virus: a mediados de agosto se aplicaban cerca de 35 mil pruebas y un mes después bajó a algo más de 24 mil, de acuerdo con los reportes del INS. Finalmente, preocupa el escenario de rebrote, tal como ha ocurrido en Europa.

En el campo social, se han destinado 20 billones de pesos para ayudas a la población pobre, el aumento de la capacidad en el sistema de salud y el financiamiento del sector público. La estrategia estrella ha sido el programa de ingreso solidario para cerca de 3 millones de personas con dos giros que sumados apenas llegan a la mitad del salario mínimo, acompañado de subsidios aislados y mercados distribuidos a lo largo del país con un saldo de 110 mil millones de pesos perdidos en la trampa de la corrupción. La unidad tampoco ha sido la regla, predominan las tensiones, disputas políticas y acusaciones mutuas del gobierno nacional y las entidades territoriales por las decisiones tomadas sin contar con los alcaldes y gobernadores, y la declaratoria de inconstitucionalidad de varios decretos, entre ellos, el alivio en el pago de los servicios públicos por la falta de firmas de todos los ministros, lo que demuestra el grado de improvisación que rige en el gobierno.

Ante esta realidad, Colombia enfrenta el desafío de promover alternativas al enfoque cortoplacista imperante. Varios temas aparecen en esta agenda de cambio. En primer lugar, el coronavirus demostró la urgencia de cambiar el sistema de salud para hacerlo más equitativo, transparente, con mayor énfasis en la prevención, en cabeza del Estado, con más recursos para la investigación y con mayor autonomía médica. En segundo lugar, el país tiene la urgencia de reactivar la oferta de trabajo sin acudir a la fórmula simplista de recudir los derechos adquiridos. Si bien, el gobierno conformó una Misión de Empleo para avanzar en este propósito, con participación del sector privado, los gremios y los trabajadores, es incierto su alcance y su capacidad para promover un pacto colectivo sobre asuntos de importancia como la reforma laboral, el problema desbordado de la informalidad, la reglamentación del teletrabajo y los incentivos y subsidios a la nómina. Tampoco se sabe cuál va a ser su autonomía para plantearle al país una agenda basada en el ingreso básico universal y un nuevo sistema de protección que promueva la promoción de oportunidades diferenciadas. Por último, una discusión inaplazable es la configuración de un régimen tributario con tres principios orientadores: la equidad en la redistribución de la renta, la inversión pública hacia proyectos de innovación y de agregación de valor productivo diferentes a la minería y los hidrocarburos, y la inclusión de los territorios que históricamente han estado por fuera del desarrollo nacional.

¿Cómo es trabajar en medio de la vida y la muerte?

 

La vida en una UCI covid depende de un respirador del que emana un pito que no deja de sonar. Si se acelera, hay alarma y se debe correr; si es estable, la rutina de revisar con frecuencia a un paciente se mantiene.

Ese “pi”, “pi”, “pi” que sale del respirador, agobia y recuerda el lugar en el que se está. “Uno aprende a convivir con el sonido, así se acelere cuando se complica un paciente”, explica el médico general Sergio Franco, quien sirve de apoyo en la UCI del hospital San Vicente Fundación de Rionegro.

Como antídoto grupal, en una mesa de la cafetería mantienen colores y un libro de mandalas que les sirve para controlar el alma cuando se les quiebra debido a que el virus se lleva la vida de uno de sus pacientes.

No es lo único y así lo relata Franco, quien recuerda las guías de la facultad. Los mensajes iban dirigidos a la cercanía con la persona, pero eso, en este momento, no se puede implementar. Y lo demuestra antes de entrar a revisar a una colega suya médica, quien se infectó y ahora es paciente de esta UCI covid. En cinco minutos, y con un cuidado meticuloso, se pone una bata larga blanca, dos pares de guantes, gafas y su máscara; luego, una especie de pasamontañas de tela blanca que le cubre la totalidad de su cabeza y solo deja una apertura en sus ojos. Adicional, debe portar una careta para ingresar, aunque su corazón no deja de acelerarse.

Desde esa cápsula de protección en la que debió meterse, se escucha: “Todo esto debemos hacerlo antes de entrar”. La imagen a continuación es la del médico dentro de una “burbuja”, revisando los signos vitales; se asoma por la puerta y le dice a Echavarría: “Sigue estable”.

El impacto de la muerte

Aunque la vida ha salido victoriosa, inevitablemente la muerte ha dejado huella. Todos en la UCI coinciden en que lo peor, o lo más duro, es la soledad en la que están los pacientes.

Es muy duro, porque las visitas o el contacto se hace a través de llamadas o videollamadas, pero no es lo mismo Intensivista Fernando Peña

Pero no es lo único que impacta, según Peña, al mencionar que ha visto a muchos jóvenes llegando a la UCI infectados, incluso sin ningún tipo de enfermedad previa, y por más que luchan la pandemia se los lleva. “Eso nos duele”, agrega el intensivista, al recordar lo duro que ha sido comunicar el deceso a un familiar mediante una llamada, sabiendo que al otro lado de la línea están quienes no pudieron acompañar a esa persona en la fase final de la vida.

Esa llamada viene acompañada de un trabajo sicológico para las familias y los médicos. Cuando del otro lado hay respuesta, el corazón se arruga, las manos pueden temblar y la voz se quiebra. “¿Aló, doctor, se está yendo, cierto?”, es la pregunta que con frecuencia hacen cuando el médico explica las complicaciones. El impacto es tanto que Francisco Molina, jefe de la UCI covid de la Clínica Bolivariana, así lo resume:

Me sé los nombres de los 27 pacientes que se me han muerto en los últimos seis mesesMedico Francisco Molina

La enfermera Carreño también menciona que hay una especie de frustración que llega con la muerte, porque sigue siendo “difícil trabajar día a día y ver que fallecen tantas personas pese a los esfuerzos”. Y Echavarría remata: “Todos los días convivimos con el virus y tenemos miedo de contagiarnos”. Ella confiesa, a modo de enseñanza, que lleva ocho meses sin recibir el abrazo de sus padres y de su esposo, para evitar que la infección los soprenda. Dolor y esperanza, todo se conjuga detro de una UCI covid.

Coronavirus en Colombia en vivo: últimas noticias de hoy, 22 de octubre

El último informe del Ministerio de Salud y Protección Social, entregado el miércoles 21 de octubre, confirmó 7.561 nuevos casos, 192 fallecidos más para un total de 29.464 mientras que 884.895 pacientes se han recuperado. El número de casos activos es de 65.099.

Bogotá: 302.268
Antioquia: 147.450
Valle del Cauca: 75.764
Atlántico: 70.142
Cundinamarca: 39.150
Santander: 38.379
Bolívar: 31.648
Córdoba: 25.600
Cesar: 24.051
Nariño: 20.613
Meta: 20.562
Norte de Santander: 19.278
Huila: 18.502
Magdalena: 16.581
Tolima: 16.378
Risaralda: 15.318
Sucre: 15.205
Cauca: 12.115
Boyacá: 11.482
Caquetá: 10.506
Caldas: 10.039
La Guajira: 9.334
Quindío: 7.403
Putumayo: 4.212
Chocó: 4.118
Casanare: 4.055
Amazonas: 2.876
Arauca: 2.688
San Andrés y Providencia: 1.801
Guaviare: 1.292
Guainía: 1.094
Vaupés: 992
Vichada: 750

Colombia registró 6.823 casos de coronavirus este jueves

Colombia llegó a 936.982 contagios confirmados de coronavirus, con un registro de 6.823 casos nuevos este jueves. En las últimas 24 horas fallecieron en el país 151 personas a causa del virus, para un total de 28.457 muertes, según el Ministerio de Salud.

De acuerdo con el reporte de la cartera de Salud, hay 79.585 casos activos de contagiados por el virus, 826.831 recuperados y se hicieron 21.906 pruebas PCR y 21.668 de antígenos.

Este jueves, las zonas del país que más casos nuevos de coronavirus registraron están distribuidas de la siguiente manera:

  • Antioquia: 1.498
  • Bogotá: 1.413
  • Valle del Cauca: 578
  • Quindío: 439
  • Cundinamarca: 383
  • Huila: 350
  • Casanare: 220
  • Santander: 210
  • Caldas: 186
  • Risaralda: 178
  • Boyacá: 170

Según las autoridades, Colombia tiene 1.404 conglomerados a los cuales se les hace seguimiento por el contagio de la covid-19, distribuidos de la siguiente forma: Amazonas, Antioquia (Ituango), Arauca, Atlántico, Barranquilla, Bogotá, Boyacá, Bolívar, Caldas, Caquetá, Cartagena, Casanare, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Quindío, Risaralda, San Andrés, Santa Marta, Santander, Sucre, Tolima, Valle, Vaupés, Vichada, Guaviare y Guainía.

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En el histórico, hasta este jueves, los lugares con mayor número de contagios confirmados son Bogotá, que llegó a 292.964 casos de covid-19; Atlántico con un total de 69.377; Antioquia con 137.953 y Valle del Cauca con 71.661.

Según la entidad, la hipertensión arterial, diabetes, obesidad, EPOC, enfermedad cardiovascular y renal siguen siendo las principales comorbilidades de los que han muerto por coronavirus.

Los científicos del Departamento de Física de la Universidad de Oxford desarrollaron una prueba de diagnóstico extremadamente rápida que detecta e identifica la covid-19 en menos de cinco minutos.

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El método creado por científicos de la Universidad de Oxford tiene la capacidad de diferenciar con alta precisión el SARS-CoV-2, el virus responsable de la covid-19, de muestras clínicas negativas, así como de otros patógenos respiratorios comunes.

Trabajando directamente en frotis de garganta de pacientes con covid-19, sin la necesidad de extracción del genoma, purificación o amplificación de los virus, el método comienza con el marcado rápido de partículas de virus en la muestra con cadenas cortas de ADN fluorescente”, explica la institución.

Tras este procedimiento, se utiliza un microscopio para recolectar imágenes de la muestra y cada imagen contiene cientos de virus marcados con fluorescencia.

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De esta manera, el software de aprendizaje automático identifica automáticamente el virus presente en la muestra, lo que “aprovecha el hecho de que los distintos tipos de virus tienen diferencias en su marcado de fluorescencia debido a diferencias en la química de su superficie, tamaño y forma”.